Se conectan a lo que ya usas — WhatsApp, tu hoja de precios, tu facturación. No reemplazan nada y tu equipo no tiene que aprender un programa nuevo.
Estos tres atacan el trabajo que hoy se hace a mano todos los días.
Tu hoja maestra de precios genera el PDF sola y lo manda por WhatsApp a todos tus clientes cada mañana. Si un precio cambia a media mañana, se reenvía solo. Nadie de tu equipo lo toca.
Un bot de WhatsApp toma el pedido, lo confirma con el cliente y lo registra directo en tu sistema. Tus clientes siguen pidiendo por WhatsApp como siempre — solo que ya nadie lo teclea a mano.
Cuando nadie puede contestar, el cliente recibe un mensaje automático en segundos: sabe que lo llaman de vuelta y ve las promociones del día mientras espera. Tu equipo ve la cola de llamadas pendientes.
Estos sistemas traen clientes nuevos y hacen que los actuales pidan más seguido.
El restaurante que quiere abrir cuenta contigo llena una solicitud en línea — en español o inglés. El sistema valida sus datos, le explica por correo cómo comprar contigo (mínimos, días de entrega, formas de pago) y te avisa cuando hay una cuenta seria lista.
Cada lunes subes qué está fresco y en oferta. El sistema manda el aviso a todos tus clientes activos — por correo, SMS o WhatsApp — separados por tipo de negocio. Sin mandar mensajes uno por uno.
Si un cliente pide cada semana y de repente pasan 9 días sin pedido, el sistema le manda un recordatorio solo: “¿Te mando lo de siempre?”. Los clientes no se van de golpe — dejan de pedir poco a poco. Esto los detiene a tiempo.
Correcto — por eso no les quitamos WhatsApp. Tus clientes siguen mandando mensaje como siempre. La diferencia es que el sistema les contesta “5 cajas de aguacate confirmadas, entrega el martes” sin que tú tengas que ver el celular. Tú solo revisas cuando hay algo raro.
Perfecto, eso no se toca. Tu facturación e inventario siguen igual. Nuestro sistema captura al cliente nuevo, le da seguimiento, recibe el pedido y se lo manda a tu QuickBooks ya formateado. No reemplaza nada — se conecta.
No le quitamos nada al sobrino. Tu sitio actual queda como está. Los sistemas se montan encima: la solicitud de cuenta nueva, el bot de pedidos y los avisos corren en paralelo, sin tocar lo que ya tienes.
Porque ya lo armamos para una distribuidora hispana de alimentos en Estados Unidos — mismo tipo de cliente (restaurantes), mismo dolor (WhatsApp y libreta). Te lo muestro funcionando en pantalla compartida, con datos de ejemplo.
Depende de qué sistemas necesitas y cuántos clientes manejas. Primero platicamos 15 minutos, te digo qué tiene sentido para tu caso, y te doy un número cerrado antes de empezar. Pago 50% al inicio y 50% cuando el sistema sale en vivo. Nada de cobros sorpresa.
Cuéntame cómo entran hoy tus pedidos. Te contesto yo directamente.
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